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Divisiones en movimiento pro inmigrante sobre “Dream Act” por retórica que aparenta criminalizar a padres

La presentación en el actual Congreso del nuevo “Dream Act” o proyecto bipartidista de ley para dar ciudadanía a jóvenes  sin estatus legal permanente,  fue recibida con aplausos y satisfacción en muchos rincones del movimiento pro inmigrante.

No obstante, un segmento significativo de los activistas no quedó satisfecho. La forma en que se presentó y el lenguaje utilizado por sus patrocinadores al anunciar la medida en una rueda de prensa transmitida en vivo desde Washington, dejó un amargo sabor de boca entre algunos de ellos , incluyendo algunos “dreamers” que se beneficiarían de tal ley.

“Me siento en conflicto conmigo misma respecto a si debo apoyar o no el Acta del Sueño de 2017”,dijo Nanci Palacios, organizadora principal de Faith in Florida, un grupo afiliado a la red PICO de organizaciones religiosas pro inmigrantes. “Luego de estar en este país durante 22 años, me emociona que haya la esperanza de una solución permanente para mi estatus, pero me duele que los políticos de nuevo usen un lenguaje que criminaliza a mis padres”.

Durante la rueda de prensa de los senadores Dick Durbin y Lindsey Graham en la que presentaron el proyecto de ley, Durbin dijo que la primera premisa del proyecto era “aseverar que los jóvenes no debían ser castigados por los errores, o las acciones ilegales de sus padres”.

El republicano Graham, por su parte, expresó una gran pasión y apoyo en favor de los Dreamers, pero al mismo tiempo manifestó apoyo por la política de deportación del presidente Donald Trump, indicando que este se estaría enfocando en “bad hombres”.

“Eso está bien, deportar a bad hombres y a criminales está bien, resguardar la frontera está bien, y ahora le pedimos al presidente Trump que también apoye el Dream Act, que también es una política positiva”, dijo Graham.

Posteriormente, el senador también mencionó las “acciones ilegales” de los padres de los dreamers.

Nada de esto fue satisfactorio para Martha Arévalo, directora ejecutiva del Centro para Recursos Centroamericanos CARECEN, en Los Ángeles, quien calificó de “paso positivo” el trabajo bipartidista en torno a esta legislación, pero otras cosas de la presentación le gustaron mucho menos.

“Nos preocupa ciertos comentarios que se hicieron en la presentación”, dijo Arévalo. “Se habló de criminalización de la comunidad, esa narrativa de los que merecen y los que no merecen no sirve a nuestra comunidad, porque entre los que no merecen parecen estar los nuevos inmigrantes, refugiados y las decenas de miles de personas que, por ejemplo, tienen TPS y estarían a punto de perderlo”.

Arévalo agregó, respecto a comentarios de la rueda de prensa, “que hasta nuestros propios aliados están criminalizando a los padres de los muchachos y usando esa narrativa para empujar una ley que lo más seguro es que no llegue a ninguna parte”.

Varios otros activistas expresaron la misma preocupación y la idea de que la retórica en torno al “Dream Act”, crea una narrativa de los “buenos inmigrantes” frente a los “malos o no tan buenos inmigrantes”.

Eddie Carmona, director de LA RED, una iniciativa de apoyo al inmigrante y contra su criminalización, djio que todos los activistas están claros ante la necesidad de defender DACA -el programa temporal que beneficia a muchos dreamers- y al beneficio de darles un estatus temporal. Pero dijo que esto mismo podría ser utilizado para crear esa dualidad y dejar fuera a otros indocumentados.

“Los senadores Durbin y Graham abogan por el Dream Act y eso es bueno, pero esperamos que también apoyen  interceder ante el gobierno de Trump para revertir sus equivocadas e inhumanas políticas de inmigración”, dijo Carmona.

Preguntados por La Opinión sobre estas quejas de algunos activistas, la oficina del senador Durbin  respondió indicando que Durbin es el autor original del Dream Act desde hace 16 años, y que también ha apoyado y sido un líder en la lucha por lograr una reforma migratoria para los 11 millones. El senador de Illinois fue miembro de la “pandilla de los ocho” senadores que diseñó una medida en 2013.

La respuesta de la oficina de Durbin agregó que “en este momento de crisis, es importante que el inmigrante que la  comunidad y sus aliados se mantengan unidos y enfocados en los asuntos urgentes, como la amenaza a la DACA y la agenda de deportación masiva del presidente Trump “.

Temen que TPS pierda visibilidad ante Dream

Otros temen que el énfasis en el “Dream Act”, un proyecto de ley que tendrá dificultades para ser aprobado en un Congreso de mayoría republicana o conseguir apoyo de una dividida Casa Blanca, desvíe la atención, o excluya  la posible crisis en ciernes ante un gobierno que ha dado señales de querer terminar con el Estatus Temporal de Protección o TPS.

En los próximos seis meses, el gobierno de Trump deberá decidir si extiende el estatus TPS para decenas de miles de salvadoreños, hondureños y nicas, así como los haitianos, quienes ya recibieron una renovación más corta con el aviso de “prepararse” para regresar a casa.

“Hay que pensar en forma estratégica y tener visión de largo plazo”, dijo Arévalo. “Creemos que ciertos partidarios de esta ley están ignorando a varios grupos dentro de la comunidad inmigrante”.

No obstante, grupos como United We Dream, la red de organizaciones lideradas por jóvenes inmigrantes se ha cuidado mucho de incluir siempre al TPS y a los indocumentados en general en la lucha por la reforma migratoria para la mayor cantidad posible de indocumentados y la condena a las deportaciones de Trump.

El pasado viernes, cientos de líderes inmigrantes de Nuevo México y otros nueve estados realizaron una protesta en Albuquerque para exigir al procurador de ese estado y otros procuradores del país para que no sólo salgan en favor de DACA-como 20 lo hicieron la pasada semana- sino que incluyan  a los “tepesianos” y a otros inmigrantes como los que ahora están siendo deportados, en sus esfuerzos.

“Veinte procuradores han salido apoyando a DACA y ahora es hora que nuestros gobernadores hagan lo mismo con los DACA y con TPS para proteger a más de un millón de jóvenes, adultos y sus familias”, dijo Camila Bortoletto, beneficiaria de DACA y líder de estudiantes por un sueño en Connecticut.

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